La comunidad sorda argentina y la Lengua de Señas Argentina han sido objeto de numerosos mitos, creencias falsas y prejuicios durante décadas. Estos mitos no solo distorsionan la comprensión pública, sino que tienen impacto directo y negativo en la calidad de vida, educación y acceso a oportunidades de las personas sordas. Es fundamental desmentir estas falsas creencias para construir una sociedad más inclusiva y equitativa.
Mitos Sobre las Personas Sordas Mismas
MITO 1: Las personas sordas son sordomudas o mudas
Este es uno de los mitos más perjudiciales. La expresión “sordomudo” es errada, ofensiva y ampliamente rechazada por la comunidad sorda. Las personas sordas no tienen ningún problema en su aparato fonador. El aparato que produce el habla funciona perfectamente. La razón por la que algunas personas sordas no hablan es una elección comunicativa, no una incapacidad física.
Realidad: Las personas sordas pueden comunicarse a través de la lengua oral, la lengua de señas, o ambas, dependiendo de su preferencia personal y contexto. Muchas personas sordas hablan fluidamente, aunque su calidad de voz pueda variar dependiendo del grado de audición residual y del entrenamiento logopédico recibido.
MITO 2: Todas las personas sordas se comunican en lengua de señas
Existe la creencia de que todas las personas sordas utilizan la lengua de señas, lo que lleva a asumir que esta es la única o principal forma de comunicación. Sin embargo, la realidad es más compleja y diversa.
Realidad: Hay personas sordas que prefieren comunicarse mediante lengua oral, otras que usan lengua de señas, y muchas que combinan ambas modalidades según el contexto y la persona con la que se comunican. Esta variabilidad depende de factores como el grado de audición, la educación recibida, la familia de origen, y las preferencias personales. Por ello, es importante preguntar directamente cuál es la preferencia comunicativa de cada persona.
MITO 3: Todas las personas sordas leen los labios perfectamente
Este es un mito particularmente peligroso porque lleva a las personas oyentes a asumir que pueden comunicarse simplemente hablando frente a una persona sorda.
Realidad: La lectura labial es extremadamente difícil e imperfecta. Las lenguas orales fueron diseñadas para ser percibidas a través del oído, no de la vista. Muchas palabras se ven idénticas al leer los labios: “poca” y “boca”, “tía” y “día”, se ven prácticamente iguales. Incluso las personas sordas que practican lectura labial solo entienden entre el 30-40% del mensaje, dependiendo de factores como la velocidad del habla, el acento, las condiciones de luz y la articulación del hablante. Además, las personas que adquirieron sordera antes de desarrollar el lenguaje (personas pre-lingüísticas) no pueden seguir una conversación leyendo labios porque no saben cómo se habla cada palabra.
MITO 4: Escribiendo todo me van a entender
Aunque puede parecer una solución lógica, existe la creencia de que escribir es una herramienta efectiva para comunicarse con todas las personas sordas.
Realidad: No todas las personas sordas tienen la misma capacidad de lectoescritura. Especialmente las personas que adquirieron la sordera a una edad avanzada o que aprendieron la lengua de señas de forma tardía, frecuentemente presentan dificultades significativas en lectura y escritura. Esto ocurre porque el aprendizaje de la lectoescritura se basa en asociar formas (letras) a fonemas (sonidos), y las personas sordas que no han tenido acceso al audio no pueden hacer esa asociación naturalmente.
MITO 5: Las personas sordas desarrollan extraordinarios poderes visuales
Existe la creencia romántica de que las personas sordas compensan su falta de audición con habilidades visuales sobrenaturales.
Realidad: Las personas sordas no desarrollan “superpoderes” visuales. Lo que sí sucede es que fortalecen selectivamente ciertas habilidades visuales específicas que les son útiles: percepción visual-espacial, memoria visual, habilidades numéricas y mecánicas, y orientación espacial. Estas son adaptaciones funcionales, no mejoras milagrosas. La capacidad cognitiva general de personas sordas y oyentes es exactamente la misma.
MITO 6: Las personas sordas no pueden trabajar efectivamente
Aunque existe legislación que promueve la inclusión laboral, persiste la creencia de que las personas sordas tienen limitaciones significativas para desempeñarse en el trabajo.
Realidad: Las personas sordas pueden trabajar con total competencia en prácticamente cualquier profesión. Con las medidas de accesibilidad apropiadas (intérpretes de LSA, subtítulos, etc.), pueden desempeñarse exitosamente como educadores, médicos, ingenieros, abogados, artistas, y en innumerables otras profesiones. La limitación no viene de sus capacidades, sino de la falta de accesibilidad que impone la sociedad.
MITO 7: Las personas sordas no pueden conducir, viajar o vivir independientemente
Existe la creencia de que la sordera implica incapacidad para realizar tareas cotidianas complejas.
Realidad: Las personas sordas pueden conducir vehículos sin ningún problema (el sonido no es relevante para conducir), viajar, vivir de forma independiente, criar familias, disfrutar de actividades culturales como música, danza y teatro, con las medidas de accesibilidad adecuadas. Estas limitaciones son impuestas socialmente, no biológicamente.
MITO 8: Las familias de personas sordas automáticamente saben lengua de señas
Existe la suposición de que si un niño es sordo, toda su familia hablará lengua de señas.
Realidad: Solo el 5% de los niños sordos nacen en familias sordas; el 95% restante tiene padres oyentes. Además, no todas las familias de personas sordas aprenden la lengua de señas, lo que perpetúa el aislamiento y las frustraciones causadas por barreras de comunicación. Esta es una de las razones por las que la Confederación Argentina de Sordos enfatiza que todas las familias deben aprender LSA.
Mitos Sobre la Lengua de Señas Argentina
MITO 9: La LSA no es una lengua “real” sino un código o sistema artificial
Uno de los mitos más fundamentales es que la LSA no es una lengua completa, sino simplemente un código mnemotécnico o sistema artificial inventado para ayudar a las personas sordas.
Realidad: La LSA es una lengua natural con estructura gramatical completa y compleja, igual que cualquier lengua oral. Se desarrolló naturalmente en la comunidad sorda argentina, especialmente a través de espacios de socialización como las asociaciones de sordos. Tiene morfología, sintaxis, semántica y pragmática propias. Está reconocida oficialmente por la Ley 27.710 como lengua oficial de Argentina. Es una lengua viva, en constante evolución, y completamente válida para expresar cualquier concepto, desde lo cotidiano hasta lo más abstracto.
MITO 10: La LSA es pura mímica o pantomima
Existe la creencia de que la LSA es un sistema de “actuar” o representar visualmente conceptos sin estructura lingüística real.
Realidad: La LSA no es mímica. Aunque es una lengua visoespacial que utiliza el cuerpo y las manos, tiene reglas gramaticales precisas y complejas. La mímica es una representación artística universal que cualquiera puede entender sin conocimiento previo. La LSA, en cambio, requiere aprendizaje específico y su estructura es completamente independiente de la mímica.
MITO 11: La LSA es universal
Muchas personas asumen que existe una única lengua de señas utilizada en todo el mundo.
Realidad: Cada país, región e incluso algunas ciudades tiene su propia lengua de señas con características únicas. La LSA es completamente diferente a la Lengua de Señas Americana (ASL), la Lengua de Signos Española (LSE), o la Lengua de Señas Peruana. Históricamente, incluso dentro de Argentina existían variaciones entre la LSA usada en diferentes regiones, especialmente en el Nordeste donde el aislamiento fue mayor. Aprender ASL o LSE no capacita a alguien para comunicarse en LSA.
MITO 12: La LSA es simplemente representación del alfabeto dactilológico
Existe la creencia de que la LSA consiste en “deletrear” palabras con los dedos.
Realidad: El alfabeto dactilológico es un complemento de la LSA, pero la lengua en sí va mucho más allá. La LSA utiliza movimientos de manos, posicionamiento en el espacio, expresiones faciales y movimientos corporales para crear significado lingüístico. Una persona sorda fluida en LSA se comunica usando la lengua completa, no solamente dactilología.
MITO 13: No es posible expresar conceptos abstractos en LSA
Un mito persistente es que la LSA solo puede comunicar conceptos concretos y visuales, pero no abstracciones.
Realidad: Es completamente posible expresar cualquier concepto abstracto en LSA: filosofía, matemáticas, política, metáforas, ironía, y todo lo que se puede expresar en lenguas orales. La estructura gramatical visoespacial permite la codificación de complejidad conceptual igual que las lenguas orales.
MITO 14: La LSA es una representación del español
Existe la creencia de que la LSA simplemente “traduce” el orden de palabras del español a signos.
Realidad: La LSA tiene su propia estructura gramatical y orden de palabras completamente independiente del español. Un concepto que requiere 5 palabras en español podría expresarse con 2-3 signos en LSA, usando estructura visoespacial. Es una lengua con características propias, no una representación visual del español. De hecho, cuando personas oyentes que aprendieron LSA superficialmente intentan enseñarla usando el orden del español (lo que se conoce como “español señado”), crean una mezcla que no es ni español ni LSA, perpetuando malentendidos sobre la lengua.
Impacto Harmful de Estos Mitos
Impacto en la Educación
Los mitos sobre la LSA y las personas sordas tienen impacto directo en la educación. Profesionales de la salud frecuentemente desaconsejan a los padres que enseñen LSA a sus hijos sordos a una edad temprana, basándose en la creencia falsa de que esto afectará negativamente el aprendizaje del español. Esta recomendación carece de fundamento científico y causa privación lingüística en niños que necesitan lenguaje en sus primeros años de vida para desarrollo cognitivo normal.
Impacto en la Accesibilidad
Los mitos llevan a políticas inadecuadas. Si la sociedad cree que “todos los sordos leen los labios”, no invierte en intérpretes profesionales o subtítulos. Si cree que “la LSA no es una lengua real”, no implementa políticas lingüísticas o diseños curriculares apropiados para su enseñanza.
Impacto en la Identidad y Autoestima
Los mitos y prejuicios perpetúan lo que investigadores llaman la “medicalización histórica de los sordos”: la tendencia de instituciones normalizadoras (medicina, educación, familia) a pensar en los sordos como “enfermos a rehabilitar” en lugar de como una comunidad lingüística y cultural con derechos propios. Esto afecta profundamente la construcción de identidad en las personas sordas, especialmente cuando crecen sin acceso a la LSA o a la comunidad sorda.
Impacto Legislativo y Laboral
Los mitos también justifican la discriminación laboral. Si se cree que las personas sordas “no pueden trabajar”, hay menos presión para garantizar accesibilidad en el empleo. La Ley 27.710 tuvo que ser específicamente sancionada para contrarrestar estas creencias falsas.
La Perspectiva de la Comunidad Sorda Argentina
Es crucial entender que la comunidad sorda no se ve a sí misma como deficiente o enferma. Se define como una comunidad lingüística con características culturales propias, donde:
- La LSA es el elemento más importante de socialización e identidad
- Existe una cultura visual distintiva, producto de adaptaciones creativas
- Hay valores compartidos, tradiciones, y un sentido de pertenencia comunitaria
- Las personas sordas son ciudadanos plenos con derechos humanos fundamentales
El rechazo de la comunidad sorda a estos mitos representa una reivindicación de igualdad y dignidad, no un rechazo de apoyo o accesibilidad. Es una afirmación de que ser sordo es una característica humana diversa, no una enfermedad que requiere “cura” o “normalización”.
Desmentir estos mitos es un paso essential hacia la construcción de una sociedad verdaderamente inclusiva. Como señala la Confederación Argentina de Sordos, el desconocimiento, prejuicios y desinformación perpetúan la creación de barreras que limitan las oportunidades de las personas sordas. Educarse sobre estas realidades, aprender LSA, y respetar la identidad lingüística y cultural de la comunidad sorda son acciones concretas para superar estos mitos y contribuir a una Argentina más equitativa y justa.